Soy norteamericano, nací en la ciudad de Nueva York, y mis padres son de Puerto Rico, por eso yo hablo español. Me crié en Brooklyn, barrio de población fundamentalmente hispana,donde conocí a los Hermanos de Taizé que vivían en la Cocina del Infierno (un barrio de Manhattan), y que convivían con los pobres compartiendo con ellos todo lo que tenían. En un principio lo que más me impresionó de los Hermanos fue la sencillez con la que vivían. Además desde joven buscaba un sentido a la vida. También la vida en comunidad era algo que me llamaba la atención, por eso al llegar allí de repente le encontré el sentido a muchas cosas.
Pedí vivir con los Hermanos de Taizé mientras terminaba los estudios, lo que me dio la oportunidad de ver que ser Hermano de Taizé realmente era mi vocación. Soy Hermano desde el año 82.
P: ¿Cómo es el día a día de Taizé?
Bien, el día a día de Taizé está marcado primero por la oración, tres veces al día. En mi caso también como soy sacerdote, celebro la Eucaristía. Además la comunidad me ha encargado estar presente en la Acogida de los Jóvenes que vienen a pasar una semana a Taizé, por lo que muchos días estoy dando introducciones bíblicas, charlando con jóvenes de retiro, dando la bienvenida a los españoles. Otro momento importante es la comida en la que estamos todos juntos, comemos en silencio.
Somos una comunidad que no acepta donativos, ni herencias, tenemos que trabajar para ganarnos sustento. Así, unos trabajan en un taller de cerámica, otros en un taller de esmalte (de ahí las famosas crucecitas de Taizé), y también de la música y libros de Taizé que algunos Hermanos escriben. Por eso hay hermanos que se ocupan de los talleres, y otros de la casa...
P: ¿Cuál es el por que de sus visitas fuera de Taizé?
Los Hermanos hacen visitas a todos los países en los que ellos se ocupan, y lo hacemos simplemente para renovar y mantener la amistad que tenemos la comunidad de Taizé con los grupos, las personas, las diócesis, que vienen a Taizé, lo cual es importante para poder entender mejor la realidad de todos los que vienen, y para comprender mejor lo que están viviendo. Y todo porque la Iglesia, entendemos que es un lugar de amistad.
P: Hace tres años la noticia del asesinato del hermano Roger conmocionó al mundo. ¿Cómo es el antes y el después del Hermano Roger?
Tenía un don que le dio Dios, que toco la vida de muchas personas, y fue una de las figuras de la iglesia del siglo XX, y creo que nos inculcó tanto su espíritu de que quería vivir el amor a Jesucristo, el Evangelio y el amor a la Iglesia que todo eso ahora se ve que de veras nuestra comunidad ha sido fundada. El Hermano murió durante el acto más importante que un cristiano pueda vivir: rezar. Fue durante la oración cuando una joven enferma, se acercó, lo atacó y murió. El hermano rezaba, es el lugar al fin y al cabo del prior de nuestra comunidad, y hasta el último aliento siguió siendo nuestro prior, y murió en lo que tenía que hacer en el corazón de nuestra vida.
P: Acabas de hablar de esa herencia del Hermano Roger ¿cuáles serían un poco los elementos fundamentales de esa herencia?
Queremos vivir: una parábola de comunión, de comunidad, entre nosotros para que nuestra comunidad sea un signo visible de reconciliación entre los cristianos, pero hay muchos otros. El hermano hablaba siempre del Espíritu de las Bienaventuranzas, que fue un poco el primero de los principios de nuestra comunidad: alegría, sencillez, la misericordia. Son tres palabra que tienen que ir unidas, la alegría que se puede vivir a veces en situaciones muy complejas, la del resucitado está ahí, que nos permite quedarnos en lo esencial en lo más importante, y la misericordia, sin la cual no vamos muy lejos, el espíritu del perdón que también es muy importante en el camino de la Reconciliación. Pero algo que quizás hayamos recibido muchos del Hermano es el amor a la Iglesia. En Taizé mucha gente ha aprendido a amar a la Iglesia, a amar al Cristo que está presente en su cuerpo, que es la Iglesia.
P: ¿Recuerdas alguna anécdota del hermano Roger que nos puedas contar?
Al Hermano Roger nunca le gustaba criticar. No entraba en la lógica de un pesimismo, de una lógica que destruye, y más si se trataba de la Iglesia. Incluso siempre no era ingenuo y muchas veces vio las cosas y sufrió. Aún así, cuando Juan Pablo II estuvo en Taizé, dijo yo se bien que en vuestra vocación a veces puede surgir la sospecha pero yo se bien que se puede confiar en ustedes, lo cual dijo más bien para constatar que sabía de que iba. Los años que viví con el hermano Roger, me marcó mucho que cuando la conversación iba por caminos de crítica no la seguía, y siempre intentaba descubrir lo mejor en el otro, por eso participó en el Concilio Vaticano II, y es increíble como fue capaz de hacer amistad con obispos; fue capaz de acogerlos a todos y crear esas amistades. Se reconcilió con la fe de la Iglesia Católica.
P: ¿La gente que va a Taizé ha encontrado ese amor a la Iglesia?
Yo creo que sí, para mucha gente Taizé ha sido una fuente en la cual han podido beber y redescubrir la importancia de comprometerse en la Iglesia local. Porque los hermanos les indicamos por favor que vuelvan a sus iglesias locales, no para crear movimientos o grupo de Taizé, sino para comprometerse allí donde ustedes están. Es allí donde se necesita este mensaje de reconciliación, perdón, misericordia. Lo que se vive en Taizé es el Evangelio, que es mas importante que Taizé, y si en Taizé no vive el Evangelio, entonces, ¿para qué serviría la Comunidad?.
P: ¿Qué se vive en un Encuentro de Jóvenes de Taizé?
En Taizé los jóvenes se quedan una semana de domingo a domingo, la mayoría. Viven la oración con los hermanos de la Comunidad tres veces al día, viven momentos de reflexión sobre todo en torno a la Palabra de Dios y de intercambio entre ellos, y también de trabajo porque en Taizé no tenemos empleados, todo lo hacen los jóvenes, son los que toman la responsabilidad. Pero también lo que veo es que mucha gente descubre que puede rezar y ha aprendido a rezar porque reza, y porque es una oración sencilla, bella, asequible, que Taizé tampoco ha inventado, sino que se ha adaptado la liturgia de las horas adaptada a un contexto juvenil, internacional, y ecuménico, pero siempre dentro de lo que es la oración de la Iglesia. Así lo que descubren los jóvenes es que descubren que sí, pueden rezar, pero también algo más profundo: que tienen sed de Dios, que tienen que alimentar su vida interior. Y es lo que en una parroquia típica de barrio muchas veces no se encuentra y es por eso que van a otros lugares.
Los jóvenes que van a Taizé buscan una vida interior, y en un mundo tan complejo como el nuestro la gente necesita un sitio para descansar en Dios, y otra cosa que necesitan es gente que les escuche lo que tienen en el corazón. Así, muchos piden hablar con un hermano; los hermanos estamos simplemente ahí para acoger, para tomarles en serio.
P: Una de las dimensiones más profundas de Taizé es ese ecumenismo ¿Cuales son los síntomas de salud que podríamos apreciar en esa corriente ecuménica a la que el Evangelio nos impulsa?
Yo creo que hace siglos los cristianos se separaron, y la gente no te sabe decir muy bien por qué. Y hoy nos gustaría que en nombre de la verdad busquemos la comunión porque en el fondo la verdad única es que Dios es amor y que en Cristo somos uno, y que Cristo es la Fuente de la reconciliación entre nosotros y en el nombre de la verdad queremos descubrir que somos uno. Aún así hoy en día el ecumenismo no es fácil, porque las cosas no son hoy en día tan claras, en un mundo en el que los cambios son numerosos y son tan rápidos.
Pero no perdemos la esperanza, y por eso en Taizé primero vamos a la fuente por medio de una oración muy sencilla, que últimamente se ha llamado ecumenismo de la oración en el que nos podemos alimentar de todos los dones que cada iglesia ha recibido. En Taizé no se habla mucho del ecumenismo en sí, se vive, se aplica a la vida.
[SUMARIOS]
Lo que más me impresionó de los Hermanos fue la sencillez
Al llegar a Taizé le encontré al sentido a muchas cosas
La Iglesia es un lugar de amistad
En Taizé mucha gente ha aprendido a amar a la Iglesia
Mucha gente descubre que puede rezar y ha aprendido a rezar
En un mundo tan complejo la gente necesita un sitio para descansar en Dios
La verdad única es que Dios es amor y que en Cristo somos uno
Entrevista realizada por P. Ricardo Vargas, para la Revista Agua Viva, y la Acogida para los encuentros de Taizé en Valladolid. Transcripción a cargo de P.A.S.C., reedición por Agua Viva, y posterior revisión para publicación en internet por P.A.S.C.


